Solicitudes de asilo de nicas en España aumenta de manera exponencial

Solicitudes de asilo de nicas en España aumenta de manera exponencial

Los nicaragüenses ocupan el cuarto lugar en peticiones de asilo en España este año. Hasta el mes de octubre 4,944 solicitudes de personas que huyen del régimen de Daniel Ortega fueron presentadas ante el Ministerio del Interior.

“Las solicitudes de asilo de personas de Nicaragua han aumentado de manera exponencial”, señala María Jesús Vega, portavoz de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur-España), refiriéndose a que 2019 es desde ya otro año récord en demandas de protección internacional de nicaragüenses, pues los registros de nueve meses superan en un 361.4% las 1,368 tramitaciones presentadas en todo 2018.

En general, 7 de cada 10 peticiones de protección internacional en España provienen de América Latina, principalmente de países con conflictos, crisis políticas y económicas y con graves violaciones de derechos humanos.

En esta entrevista analizamos el fenómeno, explicamos el proceso de las peticiones de asilo por parte de latinoamericanos en España y cómo los discursos políticos extremistas hacia los migrantes están afectando su convivencia y desarrollo en este país.

¿Cuánto han aumentado las peticiones de asilo de nicaragüenses en España? 

Las solicitudes de asilo de personas de Nicaragua han aumentado de manera exponencial entre 2018 y 2019. En años anteriores como en el 2017 solo hubo 31 peticiones. Ya en el año pasado se registraron más de 1,300 solicitudes de nicaragüenses y en lo que va de este año, hasta el 30 de septiembre, la estimación provisional es que hay 4,420 solicitudes.

Cuando piden asilo es porque tienen un temor de persecución o porque su vida o integridad física están en peligro, porque hay un contexto de violencia o de inseguridad en el país

¿Han identificado perfiles comunes entre los solicitantes? 

Hay un poco de todo entre la gente que pide protección, hay estudiantes universitarios, médicos, profesores, gente de a pie, ganaderos, activistas de organizaciones de la sociedad y defensores de derechos humanos.

¿Cuáles son los principales motivos que alegan los nicaragüenses solicitantes de asilo en España? 

Tienen que ver con el contexto político actual. Cuando piden asilo es porque tienen un temor de persecución o porque su vida o integridad física están en peligro, porque hay un contexto de violencia o de inseguridad en el país. Esa es la razón general por la que la gente sale. Sin embargo, muchos de ellos han salido huyendo de la represión en contra de gente que ha protestado a raíz de los acontecimientos de abril del año pasado, hay represión contra ellos o contra sus familias.

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A nivel general (en Latinoamérica), en las peticiones de asilo en España a veces hay peticiones en la que la parte de persecución no es tan evidente o clara, pero hay una parte que sale por la situación socioeconómica como podría ser el caso de los venezolanos.

¿En el caso de los venezolanos cuál es el perfil de los migrantes que llegan a España, que argumentan al pedir protección? 

Hay refugiados que necesitan la protección del asilo y luego hay personas que están huyendo del contexto general, porque se mueren porque a lo mejor no tienen cómo acceder a una medicación de una enfermedad crónica, por el desabastecimiento, o por ser opositor o por no ser afín al régimen.

También hay venezolanos que salen porque cuando van a recoger su ración o los servicios que les correspondan no se los dan porque tienen la condición de opositor.

¿Es otro el caso de los ciudadanos originarios de Colombia? 

Los perfiles de colombianos son variados, hay personas que son líderes de derechos humanos, defensores, hay periodistas, estudiantes y gente que ha sido objeto de múltiples desplazamientos a lo largo de su vida. Hay gente que alega no haber podido acceder a la tierra, temas de extorsión.

Es importante tener en cuenta que Colombia está pasando por un proceso de transición con el tema del acuerdo de paz de 2016. En algunas regiones sigue afectando la violencia, sigue habiendo desplazamiento forzado, desapariciones e incluso muertes de líderes sociales o personas de diferentes grupos. Hay más de siete millones de personas desplazadas dentro de Colombia. Pero, insisto, cada caso es individual.

Hablemos de las cifras de solicitudes de asilo de latinoamericanos y del por qué eligen España 

Hay un récord en las solicitudes de asilo en España este año, al 30 de septiembre hay más de 82,000 peticiones. Los nicaragüenses se encuentran entre la cuarta principal nacionalidad este año. Más del 70% de solicitantes de asilo son de América Latina.

Encabeza Venezuela, hasta la fecha hay unas 28,400 peticiones; luego Colombia con 18,750; Honduras con 4,675; Nicaragua con 4,420; y El Salvador con 3,400 solicitudes de asilo.

La gente de América Latina que decide solicitar protección internacional en Europa generalmente viene a España porque hay un vínculo lingüístico y cultural, muchos tienen familiares aquí. También es cierto que han salido de Nicaragua cerca de 90,000 personas, pero en su mayoría están en Costa Rica.

¿Hay información de casos aprobados y denegados de nicaragüenses? 

Ha habido alguna petición que ya se ha resuelto, ha habido alguna denegación, pero aún todo esto es en cifras bastantes reducidas. En cualquier caso, es el Ministerio del Interior el que decide a quién le otorga el asilo y a quién no. Nosotros tenemos voz, pero no tenemos votos. Aportamos información por el tema de las directrices que puedan tener.

¿Sobre Nicaragua, qué aportes ha hecho ACNUR al Ministerio del Interior para analizar las peticiones? 

La situación (de Nicaragua) es bastante conocida, no se les escapa a las autoridades, se conoce con todo lo que ha habido, con los testimonios, la información de organizaciones de derechos humanos y saben que hay un desfile de personas que han estado en una situación de riesgo mayor. En todo caso, es el propio gobierno (español) el que toma las decisiones respecto a los casos.

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Muchas veces no hace falta tener pruebas o venir con una oreja en la mano porque has estado en la cárcel para demostrar que eres refugiado…es suficiente un relato coherente y que va acorde con los acontecimientos que han ocurrido. 

Se conoce de personas exiliadas que han regresado a Nicaragua por necesidad. ¿Cuál es la recomendación que hacen en ese sentido? 

Lo que siempre decimos es que las peticiones hay que estudiarlas de manera individualizada y el retorno si se produce debe ser de manera voluntaria, que no se fuerce a nadie que está en este proceso a volver a un país cuando se teme por la seguridad y la de su familia. Son elementos a tener en cuenta en el contexto de Nicaragua y el cualquier contexto.

Hay que ver si el temor de persecución es real, aunque también basta con que puede temer sufrir persecución. Se debe analizar si hay una protección efectiva de parte de las autoridades de su país o ver si son las mismas autoridades las que ejercen cualquier tipo de persecución.

¿A la hora de verificación de los datos aportados por el solicitante, el Ministerio del Interior español solicita información a las autoridades del país de origen? Lo pregunto porque en el caso de Nicaragua, son las mismas autoridades las que producen los ataques.  

Nunca. Jamás lo harían. Esa es la regla número uno. Cuando una persona puede asilo, lo último que puedes hacer es contactar con sus autoridades, porque sería decirles que aquí hay uno que ha huido. Eso no se hace nunca, ni con Nicaragua ni con ningún país.

Hay situaciones complicadas donde la gente no tiene información y llaman al Consulado de su país de origen y han metido la pata. El Ministerio tiene distintas vías para recabar información, en primer lugar, el propio testimonio de la persona que te lo está contando.

Muchas veces no hace falta tener pruebas o venir con una oreja en la mano porque has estado en la cárcel para demostrar que eres refugiado. Muchas veces es suficiente un relato coherente y que va acorde con los acontecimientos que han ocurrido.

La ley establece que quienes solicitan protección internacional en España no pueden ser devueltos hasta que haya una resolución en el caso, pero estos procesos suelen ser lentos. ¿Cuál es la situación de estas personas en cuanto a la facilidad de acceso a servicios de salud o un permiso de trabajo? 

Efectivamente, cuando una persona pide asilo está protegida contra la devolución. La legislación dice que en seis meses debe haber una respuesta, pero en realidad el tiempo de espera es muchísimo mayor. Desde hace tres o cuatro año las peticiones se acumulan y el sistema no está respondiendo a todas las necesidades que hay.

Una vez que se pide la protección internacional, seis meses después se emite una documentación provisional en el caso de que no haya recibido una respuesta a su solicitud y con esa documentación se les da la posibilidad de trabajar.

Los refugiados son personas que traen riqueza y que han tenido que salir porque no tenían más remedio, como lo hicimos los españoles hace años con una guerra y nos acogieron muchos países latinoamericanos

Entre los solicitantes de protección internacional hay quejas de discriminación porque se les acusa de venir a “quitarle el empleo” o por solicitar ayudas de parte del Estado. ¿Cuál es el mensaje de ACNUR en ese sentido? 

Es muy triste que haya personas que estén sembrando miedo o discriminando a estas personas por puro desconocimiento de lo que significa ser refugiado y de por qué la gente ha tenido que salir dejando todo lo que tenía. Es una pena, hay que trabajar más en poder desmontar estos estereotipos y en generar un poco más de empatía y de solidaridad con la gente que está llegando, que no llega por gusto, sino porque no tiene más remedio y, muchas veces, es una cuestión de vida o muerte.

Lamentablemente, cuando tenemos a personas con responsabilidad desde el ámbito político, desde los medios de comunicación o desde el ámbito religioso; cuando encuentras a personas que lanzan mensajes de miedo o de estereotipar a las personas que vienen de fuera, tristemente la consecuencia es que hay movilización de la gente o que la percepción de la gente queda sesgada y hay un rechazo y problemas de convivencia.

Es bastante corto de vista pensar que esos mensajes se lanzan y que no tienen ningún impacto, porque lo tienen y son muy perjudiciales. España ha sido una sociedad bastante tolerante, generosa y solidaria y no podemos permitir que se esté haciendo este tipo de narrativa que es especialmente peligrosa en época electoral. Es perjudicial y profundamente injusto para estas personas que lo han perdido todo. Esto no conduce a nada positivo.

Los refugiados son personas que traen riqueza y que han tenido que salir porque no tenían más remedio, como lo hicimos los españoles hace años con una guerra y nos acogieron muchos países latinoamericanos y ahora nos toca poder responder y hacer ese gesto de generosidad que no es más que cumplir la ley y los compromisos que España tiene en materia de protección.

*Este artículo se publicó en Despacho 505 y se reproduce en Confidencial con autorización del autor.

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